Muchos padres saben que quieren que sus hijos coman mejor, se muevan más o descansen mejor. Pero la pregunta real es: ¿cómo hacerlo sin convertirlo en una lucha diaria?

Invitamos al Lic. Martín Álvarez, educador en salud y consultor familiar, para que responda las dudas más frecuentes sobre cómo construir hábitos saludables que funcionen para toda la familia, sin necesidad de imponer, castigar o controlar.

¿Cuál es el error más común al intentar implementar hábitos saludables en casa?

Uno de los errores más frecuentes es intentar cambiar todo al mismo tiempo. Se pasa de cero a cien, con menús nuevos, horarios estrictos, prohibiciones… y al poco tiempo todo se abandona.

El cambio real es progresivo. Un hábito a la vez, sostenido en el tiempo, genera más impacto que cien reglas aplicadas una semana.

¿Es mejor tener reglas claras o dejar que cada uno elija?

Depende de la edad, pero lo más efectivo es encontrar un punto medio: estructuras claras con espacio para la elección. Por ejemplo, en lugar de decir “no más pantallas”, se puede proponer: “Después de la merienda, 30 minutos sin tecnología, y luego eligen una actividad para hacer juntos”.

Los niños y adolescentes se comprometen más cuando sienten que participan en las decisiones.

¿Qué hábitos recomienda empezar primero?

Siempre recomiendo comenzar por lo más fácil de aplicar en familia. Tres que suelen funcionar muy bien:

  1. Comer juntos al menos una vez al día sin pantallas
  2. Moverse al aire libre en alguna actividad compartida, aunque sea caminar
  3. Respetar una rutina de sueño con horarios similares todos los días

Estos tres hábitos impactan en energía, humor, descanso y relación entre los miembros de la familia.

¿Cómo involucrar a los niños sin que parezca una obligación?

Involucrándolos en el proceso, no solo en el resultado. Que ayuden a armar la lista del supermercado, a servir la mesa, a elegir un juego activo. Lo saludable no tiene que ser aburrido. Si lo viven como un momento compartido, lo repiten sin que se lo pidas.

¿Y qué pasa si uno de los padres no acompaña el cambio?

Es una situación muy común. En ese caso, hay que trabajar desde el ejemplo, sin confrontación. Los niños notan qué adulto cuida su cuerpo, descansa, se alimenta bien. Si uno lo hace con coherencia, poco a poco contagia.

Además, es clave no usar lo saludable como castigo o comparación. No se trata de “el que hace bien y el que no”. Es una cultura que se va sembrando sin imponer.

¿Qué mensaje le daría a las familias que sienten que no pueden con todo?

Que no intenten hacer todo. Que hagan algo. Un cambio pequeño, sostenido con amor, tiene mucho más valor que una transformación forzada que no dura.

La salud familiar se construye día a día, en los detalles, en los vínculos, en el ejemplo silencioso.

Recuerda que vivir con salud

Los hábitos saludables no son una carga si se integran con sentido. Esta entrevista nos recuerda que vivir con salud en familia no es una meta que se alcanza, sino una práctica diaria que se adapta, se aprende y se comparte.

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